historia del enema

Una Historia del Enema

Una Historia del Enema como Método de Curación

Una Historia del Enema como Método de Curación

«El instrumento pasó por frecuentes transiciones desde los primeros tiempos hasta principios del siglo XIX, cuando estaba destinado a convertirse en un remedio doméstico. Hacia finales del siglo XVIII, la actitud frívola y el ridículo en que se tenía el enema fueron desapareciendo. Se manifestó un aspecto mucho más sano con respecto a este tratamiento y la llamada «manía del clyster» se desvaneció.

Cuando se habla de la historia de un método de curación tan extendido y antiguo como el enema, los historiadores de la medicina suelen remontarse al antiguo Egipto, donde supuestamente aprendieron el procedimiento observando al pájaro ibis de pico curvado y diseñando instrumentos con su forma para administrar enemas a los vivos o inyectar natrología para momificar rápidamente a los muertos. El médico encargado de los enemas de la corte llevaba el curioso título de «pastor o guardián del ano del faraón».

El tratamiento asumió un punto de vista más científico bajo la dirección de la profesión médica, que ahora prescribía las indicaciones, la forma y el carácter del procedimiento. La introducción del caucho a mediados del siglo XVIII hizo posible la aplicación de esta sustancia como parte útil del conjunto.

La Lavativa y sus inicios.

Poco después del descubrimiento de América, se supo que ciertos indios sudamericanos estaban familiarizados desde hacía tiempo con el uso de una sustancia elástica y resistente, más tarde denominada caou tehouc o caucho.

Alrededor de 1735 esta sustancia se introdujo en varias partes del mundo y gradualmente se utilizó para ciertos propósitos y se adaptó para partes del aparato de enema. Sin embargo, no fue hasta después del descubrimiento de la vulcanización por Charles Good year en 1839 que se reconoció su gran valor en la industria y en la fabricación de la mayor parte del equipo de enema.

La jeringa de pistón fue sin duda un gran avance respecto a la vejiga primitiva con sus diversos añadidos.»

El Mapa del Enema

A lo largo de los siglos, el enema se utilizó en cientos de remedios populares. Era común entre los mayas, en Mesopotamia, India y China, así como más tarde en la Edad Media europea, como muestran las bellas ilustraciones en color de este periodo, y siglos más tarde estuvo de moda en la corte del Rey Sol Luis XIV. Su predecesor en el trono francés, Luis XIV, se hacía un enema diario, excepto los días festivos, para un total de 312 enemas al año. Los cortesanos de Versalles se hacían tres o cuatro enemas al día para mantener su salud y siempre llevaban sus ayudas personales cuando viajaban.

Las Sustancias Detox

En los enemas se utilizaban todo tipo de sustancias, como el azahar, la rosa, la bergamota y la raíz de angélica, el antimonio, el aloe, el hinojo, el azafrán, el tomillo, el anís, el vino, el aceite de oliva, y también había enemas especiales, sobre todo de café y de tabaco, que se utilizaban mucho.

El enema se utilizaba para todo tipo de enfermedades, ya que el estreñimiento se consideraba un grave problema de salud, ya que las exhalaciones de las heces retenidas en los intestinos subían y provocaban el envenenamiento del cuerpo y también la melancolía. En el famoso grabado del artista renacentista alemán Alberto Durero titulado Melancolía, se representa una pequeña jeringa de enema en la esquina inferior derecha del grabado, medio oculta por los pliegues de la falda.

Purga de la buena

En el periodo rococó del siglo XVIII, los enemas eran los procedimientos más utilizados en medicina, junto con las purgas y las ventilaciones, alcanzando la práctica de los enemas su máximo esplendor. Los instrumentos utilizados para la aplicación se fabricaban ahora con materiales lujosos, y el enema se convertía en una verdadera obra de arte de plata, oro, carey, marfil o nácar. Los boticarios elaboraban todo tipo de caldos terapéuticos, rejuvenecedores y potenciadores de la sexualidad, y los peluqueros los aplicaban.

Los enemas de tabaco eran recibidos con entusiasmo, se decía que el tabaco tenía un efecto limpiador y que el tabaco curaba incluso los espasmos intestinales más severos. Mientras el barbero fumaba su pipa, se sentaba y administraba al paciente el enema de tabaco, que se utilizaba como cura para los desmayos y, sobre todo, el enema se pregonaba y se utilizaba como el método más eficaz, casi obligatorio, para devolver la salud al borracho.

Fuente: LA HISTORIA DEL ENEMA CON ALGUNAS NOTAS SOBRE PROCEDIMIENTOS RELACIONADOS.

El Diario de Salud.

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