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Tipos de Enema

Tipos de Enema

Que tipos de Enema hay

Una enema es la introducción o instilación de una Solución Acuosa en el interior del Recto o Colon Descendente, con distintos propósitos preventivos o terapéuticos.

Tipos de Enema
Tipos de Enema

Los enemas son específicamente útiles e importantes para 4 motivos terapéuticos:

  • Aliviar el Estreñimiento estimulando el peristaltismo (movimiento del intestino). Para extraer el contenido intestinal cuando la persona no puede defecar de manera natural y por si misma.
  • Ablandar heces y lubricar recto y colon.
  • Limpiar el recto y colon como preparación de procedimientos diagnósticos, Partos o procedimientos diagnósticos por Imagen como por ejemplo las Colonoscopias, quizás sea este el enema más popular en la actualidad en la Medicina Moderna.
  • Administrar Medicamentos, fluidos y/o nutrientes.

Los enemas también son utilizados como higiene en las relaciones sexuales y se emplean para una limpieza anal o vaginal. Tipos de enemas conocidos también como peras de agua; su uso brinda una limpieza interior segura, simple y eficaz. 

El término “Enema” también da nombre al utensilio con que se realiza el procedimiento e incluso a la acción misma de introducir la solución acuosa en el organismo.

Existen varios tipos de enemas, que se clasifican según su composición y objetivo. Los enemas de limpieza o evacuantes son los más comunes y suelen contener agua y sal, agua y glicerina o agua con jabón[1][2][3].

Estos enemas tienen como objetivo limpiar el intestino[3].Los enemas de retención se utilizan para administrar medicamentos o sustancias nutritivas al organismo[3][5].

Otros tipos de enemas incluyen el enema emoliente, que lubrica y protege la mucosa intestinal; el enema antihelmíntico, que destruye parásitos alojados en el intestino; el enema oleoso, que ablanda heces y facilita la deposición; el enema alimenticio, que proporciona nutrientes al organismo; y el enema opaco, que permite visualizar la anatomía del colon[1][2].

La técnica general para colocar un enema implica preparar la solución adecuada para cada caso particular, verificar los equipos necesarios para su administración e instruir al paciente sobre la técnica correcta de administración[4][3].

Tipos de Enema

Se pueden distinguir varios tipos de enemas según su origen, enemas Naturales o enemas de Uso Profesional según el objetivo y que se trata de conseguir.

Existen 2 tipos de enemas: Enema de limpieza o evacuante y Enemas de retención.

Los enemas de limpieza o evacuantes Se administran con la finalidad de vaciar el recto y colon de heces. Actúan, en primer lugar, estimulando el peristaltismo a través de la irritación del colon y el recto y la distensión por volumen.

Este enema es uno de los más utilizados. En función de su composición existen varios tipos:

  • Agua jabonosa.
  • Enema salino.
  • Tipo Enemol con solución hipertónica, de glicerina, etc.

Dentro de los enema de limpieza se encuentran:

  • a)Enema carminativo.
  • b)Enema antiséptico
  • c)Enema de Murphy
  • d)Enema emoliente
  • e)Enema antihelmíntico
  • f)Enema oleoso
  • g)Enema de jabón

Enema de retención

Con este tipo de enema, el paciente tiene que retener el líquido introducido por vía rectal por un periodo no inferior a treinta minutos.

Generalmente estos enemas están compuestos por sustancias hipertónicas, con lo que se produce una distensión abdominal por irritación de la mucosa y la urgencia por defecar.

Para evitar una distensión aún mayor se recomienda estimular el vaciamiento de la vejiga del paciente.

Dentro de los enemas de retención se encuentran:

  • a)Enema oleoso o emoliente
  • b)Enema medicamentoso
  • c)Enema alimenticio
  • d)Enema opaco o baritado
  • e)Micro-enema
  • f)Enema de café

Enema evacuante jabonoso

La técnica para administrar un enema evacuante jabonoso consiste en mezclar aproximadamente 100 gramos o 3 onzas de jabón con agua tibia en un recipiente[1].

Luego, se purga el sistema de irrigación retirando el aire del circuito[1]. La finalidad de este tipo de enema es lubricar y proteger la mucosa intestinal[2].

La administración del enema evacuante jabonoso se realiza separando con una mano los glúteos para visualizar el orificio anal y con la otra mano introduciendo suavemente el extremo distal de la sonda rectal[3].

El procedimiento se completa cuando el paciente expulsa la solución junto con materias fecales al cabo de unos minutos[2].Los enemas evacuantes jabonosos son útiles para tratar la constipación intestinal, ablandar las heces y estimular el peristaltismo[3][2].

Tipos de enemas naturales

Existen varios tipos de enemas naturales que no utilizan ingredientes o componentes artificiales en su composición[1][2].

Estos incluyen el enema de Harris, el enema de café, los enemas de jabón, los enemas para el parto y los enemas de retención[2]. Los enemas naturales se pueden fabricar fácilmente y caseramente por prácticamente cualquier persona[1].

Los enemas también se pueden clasificar como evacuadores o de limpieza[1]. Los enemas de limpieza incluyen carminativos (expulsión de gases), antisépticos (destruye gérmenes y bacterias) y Murphy (también conocido como goteo)[3].

Para hacer un enema casero, necesitas agua templada, un recipiente para contener el líquido, una manguera con una boquilla para introducir el líquido al colon y un lubricante para facilitar la inserción[4].

Los beneficios del enema casero incluyen la limpieza del colon y la eliminación de toxinas del cuerpo[4].Es importante consultar a un profesional médico antes de realizar cualquier tipo de tratamiento con enema.

Contraindicaciones de los enemas

Las contraindicaciones de los enemas incluyen situaciones en las que el tracto gastrointestinal se encuentre dificultado o impedido, como obstrucción intestinal o íleo paralítico [1] , así como situaciones en las que resulte peligroso incrementar el peristaltismo intestinal, como apendicitis o perforación intestinal [1] .

Los efectos secundarios pueden incluir sangrado de recto, heces oscuras o alquitranadas y desvanecimientos [2] .

Las contraindicaciones adicionales incluyen sospecha de oclusión intestinal, megacolon congénito o adquirido, ano imperforado, íleostomía, íleo paralítico y enfermedad de Crohn [3] . Los adultos mayores de 55 años, aquellos con enfermedades renales e inflamación del colon deben consultar a un profesional antes de usar estos productos[4] .

El uso excesivo de fosfato sódico rectal puede provocar daño grave a los riñones o al corazón y posiblemente la muerte [5] .

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